La
pulpa dental es un tejido ricamente vascularizado. Se sitúa en la
cavidad central del diente llamada cámara pulpar, que se extiende de
la corona hasta el ápice. Esta parte del diente es a veces llamada
nervio, incorrectamente.
La pulpa dental garantiza la formación de la dentina así como la
nutrición, la sensibilidad y la defensa del diente. Con el tiempo, una
calcificación lenta y progresiva reduce el volumen de la cámara pulpar.
Si la pulpa se destruye, el diente se vuelve más frágil, y el tejido
muerto tiende a volver gris al diente. La integridad del diente puede
entonces mejorarse realizando un tratamiento de canales.
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