Tratar un absceso dental puede variar según la gravedad de la
infección, y si esta alcanza la encía o el diente, entonces la toma de
antibióticos puede ser previamente necesaria y el drenaje del pus
puede indicarse si la amplitud del absceso es muy avanzada. Si es un absceso
dental cuyo origen se dio en la encía, es necesario proceder a un
drenaje y un legrado o raspado, y si el absceso es de origen dental,
un tratamiento de canales,
acompañada eventualmente por la instauración de una corona, permitirá
un tratamiento eficaz.
La prevención de un absceso dental es posible y varias medidas pueden
adoptarse para evitarlo, como la práctica diaria de higiene dental,
incluyendo el cepillado de los dientes 3 veces al día y el paso del
hilo dental por los dientes 2 veces al día.
Exámenes dentales frecuentes,
dos veces por año, así como una desincrustación y un legrado
regularmente. Por último, la disminución del consumo del tabaco o
incluso dejarlo por completo.
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